domingo, 2 de octubre de 2016

CUIDADO CON EL GAS

Deflagraciones de gas
Las deflagraciones por gas en domicilios y viviendas no son accidentes infrecuentes. Recientemente se han producido en España dos casos graves: este sábado 1 de octubre la deflagración de una nube de gas butano formada en una cafetería de Vélez-Málaga provocaba casi 90 heridos y el pasado 18 de septiembre fallecía 1 persona y 17 quedaban heridas tras una fuerte deflagración en un domicilio particular de Premià de Mar (Barcelona), falleciendo días después uno de los heridos graves.
Deflagración gas en Premià de Mar el 18/09/2016. Fuente: @jordi_bravo

En la primera década del siglo XXI se produjeron 132 muertos en España por deflagraciones de gas (fuente: El Norte de Castilla) lo que supone una media anual de 13 muertes. 
Destacan 15 casos en que se produjo la muerte de 3 o más personas con un total de 63 muertos. El caso que se produjo en un edificio de cinco plantas en la ciudad de Palencia el 1 de mayo de 2007 es el más grave con 9 muertos, más de 30 heridos y la destrucción del edificio. También los 6 muertos en Laredo (Cantabria) en julio de 2006 y los también 6 muertos en Gavà (Barcelona) en diciembre de 2008. 
En los años 90 también se registraron diversos casos consecuencia de los cuales se mejoraron los elementos de seguridad, se renovaron las canalizaciones y se incorporó el gas natural en sustitución del gas ciudad en muchas capitales y grandes ciudades donde aún no se había hecho. 
La referencia histórica más importante que podemos recordar es la de marzo de 1972 en Barcelona con 18 muertes y la destrucción de un edificio de diez plantas. 

Gases derivados del petróleo como combustible domiciliario
La mayor parte de los domicilios españoles cuentan con suministro de algún tipo de gas como combustible en sus cocinas y en algunos casos también para alimentar su sistema de calefacción. Si bien la presencia de cocinas de inducción y otros sistemas eléctricos va en aumento, todavía no ha desplazado a los combustibles tradicionales derivados del petróleo: butano, propano y gas natural (metano). En las últimas décadas el butano, distribuido a través de bombonas, ha perdido presencia en favor del metano, distribuido a través de canalización y conocido comúnmente como gas natural en referencia a la principal compañía distribuidora. El propano, por su parte, mantiene un uso minoritario pero es habitual en muchas urbanizaciones con depósitos comunes y canalizaciones. 

Los peligros del gas
Los gases derivados del petróleo metano (CH4), propano (C3H8) y butano (C4H10) son sustancias altamente inflamables que permiten utilizar su alto poder calorífico mediante una combustión controlada y segura. 
Pictograma extremadamente inflamable

Por el contrario, su principal peligro, además de su inflamabilidad, es su capacidad de deflagrar en condiciones de mezcla con el aire cuando su concentración se sitúa entre el 2 y 15% (aproximadamente ya que depende de la sustancia concreta). Al tratarse de gases incoloros e inodoros es necesario el uso de aditivos odoríferos que les confieran un olor característico para detectar su fuga inmediata sin necesidad del uso de detectores químicos. 

Conviene recordar que deflagración, detonación y explosión son términos similares pero no iguales a pesar de que el público en general los use indistintamente. 
La deflagración es una combustión súbita en la que la velocidad del proceso es inferior a la detonación y en la que las ondas generadas por el avance de la combustión son subsónicas (inferior a la velocidad del sonido) a diferencia de las supersónicas (superior a la velocidad del sonido) de la detonación. En la deflagración el frente de llama avanza a través de la difusión térmica y no por una onda de choque como en la detonación. 
La deflagración de un gas derivado del petróleo produce daños por efecto de la radiación liberada y contacto directo con las llamas y además cuando se produce en un medio en el que el gas se encuentra parcialmente confinado (especio cerrado), se añade el efecto de las ondas de sobrepresión generadas (que serán menos dañinas que en el caso de una detonación). 


Curva de presión / tiempo en explosión (izquierda) y deflagración (derecha). Fuente: Hysafe

Finalmente, un toque de atención a los medios de comunicación: normalmente las deflagraciones de gas butano no son una "explosión de la bombona" como se suele decir sino la deflagración de la nube de gas que se forma por una fuga. 
Una bombona de butano puede llegar a explotar pero para ello necesita ser calentada, por las llamas de un incendio próximo por ejemplo, que eleve la presión interior del gas y acabe reventando la bombona por exceso de presión. Este caso, sin embargo, es poco habitual especialmente porque el diseño de estos recipientes ya tiene en cuenta factores de seguridad a través de presiones de diseño que permiten soportar presiones elevadas.

Gas seguro
Se trata por tanto de un servicio básico que nos genera grandes beneficios y confort pero que tiene un peligro intrínseco por el cual se requiere un uso escrupuloso para minimizar los riesgos y garantizar la seguridad en todo momento. Si bien hay casos en que las explosiones se han producido por actos voluntarios, la mayor parte son consecuencia de un uso indebido de las instalaciones y los elementos asociados..
Por ello, es esencial mantener en orden las instalaciones (depósitos, calderas, termos, conducciones, quemadores, cocina, …), realizar las inspecciones periódicas que establece la normativa, no manipular nunca el sistema ni dejar que lo manipulen quienes no estén acreditados y no alterar los elementos de seguridad incluidas la rejas de ventilación que garantizan un aporte de oxígenos suficiente para la combustión y evitan la acumulación de gas en caso de fuga. Las conducciones, que a menudo pueden pasar por zonas donde sean accesibles (lavadero, cocina, fachada, …) deben estar protegidas de golpes y corrosión y las llaves de paso deben estar en perfecto estado. 
El cierre de la llave del gas en períodos de ausencia prolongada o incluso diariamente cada noche o a la salida del hogar son acciones de prevención que pueden aportar una seguridad extra.

Y sobretodo: comprueba siempre que la llama de tu cocina es estable y de color azul; si observar que la llama oscila o tiene tonos naranjas puede haber un mal funcionamiento que debe ser corregido por seguridad para evitar accidentes.
Así debe ser siempre la llama de nuestra cocina de gas natural (metano), butano o propano.


Aquí pueden consultar los consejos de protección civil frente a los peligros de los gases derivados del petróleo en el domicilio.

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