domingo, 1 de noviembre de 2015

LOS PILARES DEL SISTEMA (II): EL EQUILIBRIO ARQUITECTÓNICO

La primera parte de este doble post describe los tres pilares sobre los que se sostiene el sistema de protección civil. La suma de los tres pilares incluye todos los servicios, públicos, privados o de voluntariado, que forman parte del sistema.

Haciendo un símil arquitectónico, la estabilidad del sistema de protección civil depende de que los tres pilares sobre los que se sostiene el edificio de la gestión de emergencias estén debidamente equilibrados. Si alguno de los pilares soporta un peso excesivamente superior al resto o si no está preparado para el peso que debe soportar o es más alto o corto que el resto, a la larga el edificio se vendrá abajo. Así puede pasar con el sistema de protección civil en el caso de que sus tres pilares no estén debidamente compensados ya que los tres (administración pública, servicios de autoprotección y voluntariado) son necesarios por igual y ninguno de ellos puede suplir al resto, puesto que cada uno juega un papel específico y complementario en el contexto de la gestión de los riesgos graves y las emergencias. 
A menudo se tiende a pensar que la gestión de las emergencias se basa esencialmente en los servicios públicos relegando al resto de elementos del sistema, siendo esto un error que acaba pasando factura en el momento de las grandes emergencias. 
Es evidente que no se puede gestionar una gran emergencia en ausencia de unas administraciones públicas con servicios y autoridades preparados, ya que las competencias de los poderes públicos son insustituibles en este caso
Del mismo modo, los servicios de autoprotección son imprescindibles ya que dentro de una actividad son los que realizan una primera respuesta a las situaciones de riesgo que se produzcan por tal que con una contención temprana se evite una posible emergencia. En ausencia de estos servicios de autoprotección las administraciones públicas pueden verse condicionadas en su capacidad de gestionar la emergencia: ¿cómo hacer frente exclusivamente desde las administraciones públicas a una emergencia dentro de una gran empresa química si la actividad no realiza una primera respuesta y aporta información y acciones de coordinación? El histórico, incluso el más reciente, nos demuestra que el resultado no será satisfactorio en cuanto a una ajustada protección del ciudadano.
Finalmente, la colaboración del ciudadano, individualmente o a través de la figura del voluntariado de protección civil, es un factor elemental. Por una parte, el voluntariado es un complemento necesario de los servicios públicos, que no sustituto, puesto que desde dentro de la misma sociedad expuesta al riesgo contribuyen a través de actuaciones preventivas a que esté más preparada frente a la emergencia y a facilitar la actuación de los servicios públicos en caso de emergencia. Por otra parte, la hemeroteca está llena de ejemplos que demuestran la necesidad de que el ciudadano esté preparado para actuar de acuerdo a los principios de autoprotección y evite exponerse a un riesgo significativo que pueda poner en jaque a los servicios públicos. 

En resumen, el sistema de protección civil debe desarrollar no solo los servicios públicos sino también los de autoprotección y el voluntariado de protección civil, sin que ninguno de ellos supla la función del resto. Ello no impide que cada sistema pueda bascular preferentemente sobre algunos de los pilares, siempre y cuando el resto estén debidamente compensados para garantizar la estabilidad del edificio del sistema de protección civil.

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